El incremento de las temperaturas, la humedad y las lluvias puede generar condiciones que afectan la salud de la piel y los ojos. A ello se suma que la radiación ultravioleta está presente incluso durante los días nublados, mientras que el contacto con agua contaminada puede aumentar el riesgo de irritaciones e infecciones oculares.
“La protección no debe limitarse a los días soleados. El calor, la humedad, la radiación UV y determinadas condiciones ambientales pueden generar irritaciones o agravar problemas preexistentes de la piel y los ojos”, explica la Dra. Claudia Pamela Vallares Martinez, dermatóloga de SANNA Centros Clínicos.
¿Cómo cuidar la piel? El calor y la humedad incrementan la sudoración y pueden favorecer irritaciones, sarpullidos y el agravamiento de algunas afecciones dermatológicas. Además, la radiación UV puede afectar la piel incluso cuando el cielo está nublado. Por ello, la Dra. Claudia Pamela Vallares Martinez, dermatóloga de SANNA Centros Clínicos, recomienda:
- Utilizar ropa ligera y transpirable.
- Cambiarse la ropa húmeda para evitar irritaciones.
- Aplicar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior y reaplicarlo cada dos horas o después de sudar o entrar al agua.
- Complementar la protección con ropa que cubra la piel y sombrero de ala ancha.
- Evitar aplicar medicamentos o productos sobre lesiones sin indicación médica.
¿Qué hacer para cuidar los ojos? Las condiciones ambientales también pueden favorecer la irritación ocular. Durante lluvias o aniegos, el contacto con agua estancada o potencialmente contaminada puede aumentar el riesgo de infecciones. Para reducir estos riesgos, la Dra. Vallares, de SANNA Centros Clínicos, recomienda:
- Lavarse las manos con frecuencia y evitar tocarse los ojos.
- No compartir objetos personales, como toallas o cosméticos.
- Evitar el contacto de los ojos con aguas estancadas o potencialmente contaminadas.
- No utilizar agua de procedencia dudosa para lavarse el rostro o los ojos.
- Utilizar lentes de sol con protección UV cuando exista exposición a la radiación solar.
Finalmente, si aparecen dolor ocular, secreción, enrojecimiento intenso, sensibilidad a la luz o visión borrosa, se recomienda acudir a un especialista y evitar la automedicación. En la piel, las lesiones que empeoran, la inflamación, el dolor o los signos de infección también requieren evaluación médica.
“La prevención frente al Fenómeno El Niño no debe limitarse a protegernos del calor o de las lluvias. Incorporar medidas sencillas para cuidar la piel y los ojos puede ayudar a reducir riesgos y detectar oportunamente cualquier problema que requiera atención médica”, concluye la Dra. Claudia Pamela Vallares Martinez.
